Generación Z
6 de noviembre de 2025Conservadores
13 de noviembre de 2025Desplegado
Enrique Laviada Cirerol –
Hacía un buen rato que no me causaba tanta gracia un texto en forma de desplegado, como el que recientemente ha publicado Morena respaldando a su presidenta, Claudia Sheinbaum, cuya intensión sería, supongo, brindarle su respaldo “total, fraterno y activo” (se escuchan fanfarrias) ante los enemigos de ayer, hoy y siempre.
El texto inicia (no podía ser de otra forma) con una ofensiva verbal en contra de los representantes de la derecha (esta vez se omiten nombres propios), dedicándoles un montón de calificativos -autoritarios, clasistas, depredadores, corruptos, misóginos, racistas, privatizadores, xenófobos, belicistas-, ocupados como están en todo el mundo, se afirma, intoxicando a la opinión pública (en serio así dice) esparciendo la desinformación y propalando mentiras miserables a través de las redes sociales y los medios convencionales.
Sin embargo, en medio de ese oscuro contexto, México vive una circunstancia esplendorosa (juro que así dice) desde el arribo de la cuarta transformación, ya que se ha reducido la pobreza y la violencia y la injusticia y se han ensanchado las libertades y brilla la democracia, aunque usted, estimado lector, no lo crea o se resista conmigo, creo, a disfrutarlo plenamente.
En el colorido texto de marras se asegura, además, que el gobierno ha optado por el dialogo y no se ha usado la represión, como antes, para solucionar cualquier conflicto, lejos de la guerra en contra la delincuencia que tantas desgracias trajo consigo (aquí es donde empecé a dudar entre reír o llorar) alejándose de las “lógicas neoliberales que venían sembrando descomposición en la sociedad” (juro que así dice) para promover los “principios éticos que heredamos de los pueblos originarios” (aquí de plano no pude evitar la carcajada) y el humanismo de López Obrador y Claudia Sheinbaum (aplausos).
Los inspirados redactores del desplegado insisten en que las derechas están empeñadas en detener el progreso nacional y estropear tanta felicidad compartida, e incluso quisieran “denigrar los éxitos incuestionables de la nueva política” (las comillas indican que así está escrito), confabulándose para aprovechar cualquier cosa con tal de lastimar la imagen de su querida presidenta.
Cualquier hecho trágico, desde las lluvias hasta el artero asesinato de Carlos Manzo, dicen, cualquier pretexto les sirve a los conservadores para usar todo su poder mediático, tripular el descontento generado y dar al traste con el avance del país, en un vano intento por regresar a los tiempos neoliberales, imagínese usted que cosa tan horrible.
Y todo eso lo hacen (habrase visto semejante insolencia) justo cuando la presidenta Sheinbaum ha lanzado su Plan Michoacán por la Paz y la Justicia en el que se plantea un mecanismo de “diálogo y escucha para cultivar la esperanza” en un derroche de generosidad política, carajo, de modo que nadie debería atreverse a interrumpir o molestar con reclamos, si ella lo está haciendo todo bien y a tiempo (aquí otra vez aplausos) y con patriotismo y entrega.
En suma, el país avanza superando las acciones equivocadas del pasado neoliberal (hay que insistir tanto como sea necesario), a pesar del golpeteo político y propagandístico con el que se intenta promover la falsa apreciación de que estamos “en llamas y en ruinas” y se busca capitalizar el descontento social (no es que se contradigan) que podría ser legítimo.
El punto es que los abajo firmantes (léase un nutrido grupo intelectuales orgánicos del obradorismo) quisieron expresar su firme respaldo a la presidenta Sheinbaum, en su calidad de “mujeres y hombres libres, demócratas y pacifistas y comprometidos con la legalidad, la justicia social, la libertad y la soberanía nacional” (desafiando aquello de que elogio en boca propia es vituperio), para enfrentarse valientemente a los “afanes desestabilizadores y los desfiguros entreguistas de la reacción conservadora”, y a las amenazas del exterior, dicen, emulando a Luis Echeverria en sus buenos tiempos (no es ironía).
Toda esta retórica, por último, aparece debidamente acompañada de un exhorto a la ciudadanía para que se informe con veracidad y no se confunda ni atienda a los llamados para movilizarse, pues no hay ninguna razón ni caso de hacerlo en un país donde todo se encuentra maravillosamente bien y en proceso de transformación (suenan fanfarrias finales).
Y firman el desplegado, los distinguidos miembros del Consejo Consultivo Nacional de Morena, por si usted, estimado lector, tuviera alguna duda, pregunta o inquietud acerca de sus convicciones.
………………………….
Acertijo
Traducción: ¡Vamos a la marcha el 15 de noviembre!
