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Conservadores

Enrique Laviada Cirerol –

La reacción de los voceros del actual régimen (léase 4T) no me sorprende. Dejan ver impúdicamente sus temores. Los apurados representantes del obradorismo (cualquier cosa que eso signifique) se dedican por estos días a descalificar y denostar a quienes se han identificado como integrantes de la Generación Z y que han expresado su determinación de marchar en protesta por los recientes acontecimientos que han cimbrado al país.

Se me hace que los actuales gobernantes no comprenden o no aceptan que el artero asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, además de ser un caso con fuertes repercusiones mediáticas, ha tocado fibras muy sensibles en la sociedad, particularmente entre los jóvenes, asqueados de la política tradicional.

El movimiento que se ha generado en torno a lo sucedido en Michoacán, al parecer, ha producido ya una figura referencial (Manzo), un emblema (el sombrero) y hasta un himno (ilusión 98) que inundan las redes sociales y se vuelven un peligro monumental para quienes detentan el poder.

Entre los jóvenes y los agricultores y los gremios y los empresarios inconformes se generaliza un empoderamiento que resulta, no podía ser de otra manera, inadmisible para las cúpulas conservadoras.

Hay razones suficientes para marchar.

De modo que a los alterados voceros morenistas, antes que digerirlo, les ha parecido mejor actuar de manera conservadora, intentando satanizar a quienes expresamente se encuentran lastimados y afectados por la inseguridad galopante y la odiosa corrupción que sufrimos en prácticamente todos los rincones del país.

Una actitud conservadora es la que los lleva a negar la realidad, lo que les hace desestimar las críticas, o tratar de sacudirse los reclamos ciudadanos, sobre todo cuando se muestran tan dispuestos a dejar la pasividad para actuar de acuerdo con sus intereses y convicciones.

Hay razones suficientes para marchar.

Otra expresión increíble del conservadurismo del régimen es, sin duda, su actitud ante los jóvenes, tal parece que una convocatoria hecha en redes sociales de parte de integrantes de la llamada Generación Z los ha sacado de sus casillas, y no encuentran cómo enfrentarlos o neutralizarlos, su enormetemor a la movilización generacional es evidente, la sola idea de que esos jóvenes salgan del mundo virtual para manifestarse abiertamente en las calles, los inquieta yatormenta.

Y entonces deciden atrincherarse, levantar muros de acero, amenazarlos y despreciarlos como corresponde a cualquier político conservador que se precie de serlo (es ironía).

Hay razones suficientes para marchar.

Al parecer, el mayor nerviosismo conservador se encuentra alojado en las oficinas de la presidencia de la República, al grado de poner en tela de duda la libertad de expresión, tratando de acallar las protestas, resbalando ante las críticas corrosivas de los jóvenes, defendiendo lo indefendible, cerrándose ante lo nuevo, en un afán resueltamente autoritario.

Esos desplantes provienen de ella, la presidenta, Claudia Sheinbaum, la mujer que alguna vez fue parte de una generación experta en las lides callejeras, en aquello de salir a marchar y hacer mítines y realizarparos y plantones y tomar calles y organizar manifestaciones, ahora afectada por la amnesia que solo pude provenir de una mentalidad conservadora.

En un plan conservador prefieren acudir al viejo estigma de la manipulación y los intereses ajenos, las campañas financiadas y la mano negra frente a los jóvenes que se ponen en rebeldía, feas vueltas que da la vida.

Hay razones suficientes para marchar.

Ese conservadurismo al estilo Sheinbaum se vuelve, además, amenazador cuando advierte que serán investigadas las cuentas desde donde se arenga y se convoca a la movilización de los jóvenes, dejando poco o nada de lo cual sentirse orgullosa, tomando en cuenta su propia historia personal.

Así es como, mientras los colectivos juveniles declaran que aman profundamente a su país, pero están hartos de la misma corrupción y los mismos abusos de siempre, y le echan en cara que son una generacióncansada de agachar la cabeza y están dispuestos a luchar, la presidenta Sheinbaum responde con un conservadurismo puro, rancio y duro.

Hay razones suficientes para marchar.

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Acertijo

Nadie es conservador hasta que tiene algo que conservar.