Las redes, las calles y las urnas
18 de noviembre de 2025Comunicación fallida
25 de noviembre de 2025Los recuerdos
Enrique Manuel Laviada Cirerol –
Resulta que las marchas del 15 de noviembre también trajeron muchos recuerdos, mientras los jóvenes de la generación Z probaban el refuego, los más viejos recordábamos muchas cosas, creo que eso sucede cuando regresan los datos que han estado almacenados, quizá por décadas, en la memoria de las personas.
Desde el punto de vista filosófico ese fenómeno se asocia a una suerte de resucitación del pasado, un regreso a la conciencia acerca de algo que ya se ha vivido y tiene un significado especial, o incluso trascendental en nuestras vidas.
Al llegar al Zócalo el sábado pasado, me vinieron a la memoria un montón de imágenes setenteras y ochenteras, de cuando éramos estudiantes, y aquello de pasar en manifestación al Zócalo era una locura que solo se le podía ocurrir a los más radicales.
Justo lo que sucedió un primero de mayo de 1984, cuando miles de estudiantes y simpatizantes de las izquierdas, junto con sindicalistas y grupos populares logramos pasar en contingentes al término del desfile oficial, para mentarle la madre mil veces al entonces presidente Miguel de la Madrid y mostrar nuestro repudio al PRI, y al charrismo sindical, faltaba más, ya que habíamos llegado, era obligado hacerlo.
Por cierto, en esa ocasión, entre los ultras de la marcha, según recuerdo bien, salieron volando varias bombas molotov, y al menos un par de ellas fueron a dar certeramente en los balcones de palacio nacional, incendiando las cortinas e hiriendo a algunos de los funcionarios que ahí se encontraban, bastante asustados y sorprendidos.
…………………………….
Luego recordé una manifestación en la que protestábamos por la visita de James Carter a México, circunstancia propicia para enfilarnos en marcha hacia el Zócalo, esta vez para repudiar al representante del imperialismo y apoyar las revoluciones centroamericanas y hacer tanto desmadre como fuera posible.
Ahí estábamos de nueva cuenta, miles de estudiantes radicalizados por las herencias ideológicas del 68, que portábamos banderas rojas, emblemas con el rostro del Che, habíamos de muchos tintes y variantes, pero nos unía la voluntad libre y soberana de protestar, recuerdo que la lucha por la libertad de los presos políticos y la presentación de los desaparecidos eran consignas centrales.
Pero no habíamos caminado mucho sobre el Paseo de la Reforma cuando nos topamos de frente con dos filas de la policía montada y tres o cuatro más de granaderos, y entonces empezaron los jaloneos y las patadas, hasta que la avanzada decidió tocar a retirada y mejor realizar un mitin en el Museo de Antropología, tampoco es que fuéramos suicidas.
………………………………
Quienes estuvieron en las manifestaciones del 68 observo que recuerdan también muchas cosas, algunos de ellos fueron dirigentes de ese movimiento, y naturalmente les preocupa el talante autoritario y represivo que ha mostrado la presidenta Claudia Sheinbaum, ante la movilización de los jóvenes que no conocieron ninguna de las cosas que nosotros los viejos recordamos, pero están muy encabronados con lo que está pasando en el país, por la inseguridad aterradora, y los asesinatos como el de Carlos Manzo, una figura ejemplar en medio de la podredumbre de la clase política, y porque les caga que los menosprecien diciéndoles que son bots o paleros de la derecha y se han lanzado desde las redes a tomar las calles y las plazas en manadas urbanas impresionantes, y que al ser reprimidas podrían causar nuevas masacres.
Las similitudes entre el discurso de Diaz Ordaz y el de Claudia Sheinbaum exhiben la terrible confusión política e ideológica en la que nos encontramos. La narrativa del poder de entonces y el de ahora son sorprendentemente similares. Una especie de farsa grotesca agobia al país. Y todos queremos que no suceda lo mismo que en el 68. Eso de Diaz Ordaz, asesino, Echeverria, asesino, Sheinbaum narco presidenta (¿con A de asesina?).
………………………
Yo también me acorde, porque creo que viene al caso, y así lo puse en mis redes sociales, que por ahí a mediados de los 90, el Zócalo de la capital del país se convirtió en el escenario de cientos de manifestaciones, una amplia gama de movimientos tomaba la plancha por semanas o meses, y entre los actores de entonces había muchos y muchas de quienes ahora están en el poder.
En ese tiempo eran radicales y armaban cualquier cantidad de desmadres en el Zócalo, los recuerdo muy bien gritando a voz en cuello: ¡se ve, se nota Colosio es un idiota!
El encargado de atender a esos acalorados manifestantes era el entonces secretario general de gobierno (priista), Marcelo Ebrard, que los escuchaba por horas, en larguísimas negociaciones que regularmente derivaban en acuerdos, hasta que volvían a llegar en oleadas de manifestantes, y había que volver a sentarse en mesas de diálogo, tantas como fuesen necesarias, el regente en esos tiempos (no había Jefe de gobierno electo) era Manuel Camacho (priista), ya fallecido, de quien me consta su tolerancia e inagotable paciencia para atender protestas, el presidente era un tal Carlos Salinas de Gortari.
Cosas de la vida y los recuerdos.
……………………………………………
Sé que cuando mi columna esté a disposición de los lectores, estará en curso una nueva marcha de la Generación Z, que volverán a tomar temerariamente las calles rumbo al Zócalo, a pesar de las advertencias y las amenazas, exigirán ahora la libertad de los jóvenes detenidos, los presos políticos de Sheinbaum.
No sé qué vaya a suceder.
Los gobernantes ya no son solo autoritarios, ahora tienen encima de sus cabezas la sombra criminal del narco. No es lo mismo. Creo que las bravatas del capo de la barredora y sus colegas y secuaces deben tomarse en serio. La secta gobernante no solo es necia sino facinerosa. No veo razonable que los jóvenes se expongan ante semejante amenaza. No así.
…………………………………………..
Acertijo
Algunos prefieren no recordar.
