Golpe de timón
24 de febrero de 2026Frente Amplio Democrático
Enrique Laviada Cirerol –
Hace un par de días recibí la llamada de un estimado amigo y compañero de muchos años en las lides democráticas, Jesús Ortega, quizá uno de los personajes más representativos de la izquierda moderada en nuestro país.
En los breves minutos de nuestra comunicación pudimos recordar algunas etapas de nuestra trayectoria en común, siempre buscando un México donde las libertades y la pluralidad fueran la mejor garantía para una convivencia en paz y civilizada.
Hablo de muchos años de compromiso y experiencias, en nuestro caso, desde posiciones frentistas, desde las cuales ha sido factible que confluyan muchas corrientes, tendencias y personas para conseguir objetivos comunes, mediante la solidaridad y el respeto mutuos.
Es decir, en unas cuantas palabras, hablamos justo de lo que se encuentra en riesgo en estos momentos.
En esa llamada, Jesús tuvo la deferencia de invitarme, personalmente, a participar en la próxima asamblea de lo que se ha dado en llamar Frente Amplio Democrático, que no es otra cosa más que la expresión abierta de un nutrido grupo de ciudadanos libres y dispuestos a compartir ideas, encaminadas adefender los avances democráticos que nos llevaron tanto tiempo y muchos esfuerzos.
Desde luego, coincidimos en que la ofensiva autoritaria del régimen es brutalmente destructiva de las instituciones que, como producto de un largo proceso de reformas,habíamos logrado construir y nos permitían compartir una casa común.
Por cierto, a la izquierda le tomó muchos años entenderlo así y hacer una reflexióncrítica, revisar su historia y realizar los cambios necesarios que permitieran su adaptación a un mundo que cambiaba vertiginosamente.
Juntos pudimos superar dogmas y sectarismos y visiones excluyentes, para abrir el arco del pensamiento, y asumir un compromiso real con la democracia, sin cortapisas o verdades únicas, ni adjetivos excluyentes.
Por eso me parece importante lo que sucederá el próximo viernes 6 de marzo, cuando nos demos cita, seguramente, un numero mucho mayor de personas, decididas a expresar nuestro rechazo a la pretensión del grupo gobernante de ahogar al órgano electoral, eliminar los procedimientos de transparencia, certeza y pulcritud del proceso electoral y anular la diversidad política.
Todo ese intento apunta, sin duda, a la instauración de un régimen dictatorial, al que le corresponda un partido hegemónico y una sobre representación parlamentaria, como la que pretende Morena, a fin de hacer con el país lo que les venga en gana, mediante una mayoría absoluta totalmente artificial.
Eso nos hizo recordar los tiempos en los que se constituyó el Frente Democrático Nacional, allá por 1988, hace ya casi cuarenta años, cuyas intenciones democratizadoras podrían resultar muy similares a las actuales, pero lo desafortunado para nosotros (me refiero a quienes provenimos de la izquierda) es que ahora tendremos que hacerlo frente a la ambición de poder que enferma a muchos de quienes, en aquel entonces, formaban parte de nuestras filas.
Ironías de la vida.
No cabe duda de que el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente.
Sin embargo, también sabemos que es posible poner un alto a esa visión totalitaria, gracias a una convocatoria, -como la que tuve el gusto de recibir-, que redefine a la geometría ideológica tradicional, para coincidir en la idea central de superar la regresión morenista, aportando propuestas y nuevas formas de participación.
Ese encuentro, se anuncia como la antítesis del dogmatismo, eso me gusta y me entusiasma, por que estoy seguro del enorme poder que tiene las ideas, frente a la aridez ideológica de una nomenclatura que acaso comparte intereses mezquinos y dudosas relaciones.
Estoy seguro de que un Frente Amplio Democrático, integrado por personajes de la vida cultural, académicos, periodistas, científicos, juristas, empresarios, escritores y exlegisladores, puede ser de gran utilidad para impedir el desastre autoritario que viene propuesto por Claudia Sheinbaum y su círculo de burócratas incondicionales, me atrevo a decir que puede ser útil para eso, y más.
Ya se verá.
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Acertijo
Ahí seguimos, ahí estaremos.
