Las criaturas de Obrador
17 de febrero de 2026Golpe de timón
Enrique Laviada Cirerol –
Han sido horas muy difíciles para el país, pero en poco tiempo se ha demostrado la fortaleza del Estado mexicano, tal y como lo expresó el general secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla, luego del operativo exitoso encaminado a desarticular a uno de los cárteles delincuenciales más poderosos, estructurados y sanguinarios, con presencia en todo el territorio nacional y extensiones en muchos países del mundo.
La oleada de violencia desatada, luego de la eliminación de quien fuera el fundador y líder de esa organización criminal es apenas, según se dice, el comienzo de un prolongado periodo de enfrentamientos, reacomodos y reacciones que pondrán a prueba la fortaleza de la estrategia de seguridad, asumida recientemente por las autoridades mexicanas.
No será nada fácil.
Estamos hablando de un golpe de timón, es decir, de un cambio de rumbo en la estrategia de combate a la delincuencia organizada, que incluye la puesta en práctica de sofisticadas medidas de inteligencia, operaciones especiales y un ataque frontal, en manos de cuerpos de elite del Ejército y la Guardia Nacional que, por cierto, han demostrado de inmediato su efectividad y contundencia.
A pesar de que el oficialismo no lo reconozca, ese gran viraje, se parece más a la guerra de Felipe Calderón que a los abrazos de LópezObrador, lo siento, pero es la pura verdad, resulta preferible cargar con el costo de un despliegue de las proporciones observadas, que darle la vuelta al problema y ceder territorio a los delincuentes.
Exactamente lo que sucedió a todo lo largo del sexenio anterior, cuando los cárteles disfrutaron de la condescendencia del gobierno, en una medida suficiente como para realizar sus operaciones y ampliar exponencialmente su poder sobre amplias regiones del país, logrando infiltrarse en la vida económica y en las estructuras gubernamentales y allanar el camino hacia un régimen totalitario, que, quizá por eso mismo, ha emprendido la demolición institucional y la tarea de liquidar la pluralidad y acabar con la poca democracia que nos quedaba.
Como no recordar que hace apenas unos cuantos días, la presidenta Sheinbaum, lo justificaba y se resistía con todas sus ganas a cualquier cambio en la estrategia de seguridad, machacando que nunca regresaría la guerra de Calderón, eso no puede volver a suceder, dijo, nunca, ni las ejecuciones extrajudiciales, ni las incursiones militares, ni las víctimas colaterales, nada de eso.
Sin embargo, ese nunca, se ha agotado en un muy poco tiempo, y quizá sin que ella se haya enterado con la debida antelación, y el golpe de timón ha logrado superar una estupidez permisiva que, trágicamente, facilitó a los narcos convertirse en amos y señores deMéxico, hasta exportar esa maldición a los cinco continentes, y parece que no habrá vuelta atrás y que esa orden viene de una conocida oficina oval.
No está nada fácil.
Ahora, lo que sigue, es saber si esa determinación alcanzará a la relación construida durante el obradorato, entre el mundo de los narcos y el mundo de la política, es decir, si tendremos pronto detenidos y tras las rejas a los capos morenistas que hicieron posible que los abrazos se tradujeran en puestos públicos y negocios privados y lavado de dinero sucio y complicidad criminal y entrega vergonzosa.
De la solución que tenga semejante dilema depende, creo, la duración, intensidad, costos y consecuencias del golpe de timón que, por fin, se ha dado en nuestro país, lo digo con la esperanza de que avance y consiga el respaldo social necesario, sinceramente, más allá de colores y partidos.
Pero, en efecto, no está nada fácil.
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Acertijo
Haya sido como haya sido.
