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…Y a todo esto, ¿quién es el tal Ignacio Mier?

Enrique Laviada Cirerol –

No creo que haya alguien sobre el planeta tierra que se crea la versión de que Adan Augusto renunció y no lo “renunciaron”, ni mucho menos que fuese “una decisión personal”, pero tampoco que el verdadero motivo es que, de pronto, le nacieron las ganas de “bajar al territorio”, presto a conquistar adeptos electorales para el movimiento, a menos que de plano se ignore la Ley de gravedad y sus verdaderas causas y consecuencias.

A ver.

Adan Augusto cayó, tuvo que salir pitando del Senado, como parte de las presiones norteamericanas sobre el gobierno mexicano, su relevo a estas alturas de la nueva “relación de amistad” entre Trump y Sheinbaum, era algo urgente y necesario, no había manera de que siguiera en el cargo un sujeto relacionado con un grupo delincuencial, no solo ocupando un escaño, sino representando al partido de la presidenta y al propio Senado de la República.

En verdad.

Para decirlo en sus justos términos, el tabasqueño cayó en desgracia, lo que muy probablemente pronto se desdoble en acusaciones formales, y en un tiempo no muy lejano, vaya usted a saber, podría acompañar a Maduro en prisión.

Les digo.

…………………………………….

Pero …y a todo esto, ¿quién es el tal Ignacio Mier?

Lo que salta a la vista es que, al relevo del Capo, viene un personaje que podría garantizar alguna cierta protección, -dije alguna-, pues en estos tiempos nada es seguro, es decir, al parecer se trata de alguien que responde con suficiente cara dura, para asumir las reglas no escritas de la complicidad, en el sentido más amplio y obscuro del término, se podría pensar.

Ignacio Mier es un priista dispuesto a cubrir la espalda de otro priista, dentro de la nomenclatura de Morena.

Al consultar su semblanza nos encontramos con que supuestamente es Licenciado en Administración y Contaduría, sin embargo, no existe cedula profesional que lo ampare, ante lo cual ha declarado que decidió no titularse porque “era un fraude”, y que durante muchos años se entregaron títulos a quienes no lo merecían, para luego identificarse como autodidacta, y compararse -modestia aparte- con Carlos Monsivais o José Revueltas, nomás para que quede constancia.

Entre los datos de su trayectoria política que pueden mencionarse, se encuentra el inició de su carrera y su formación en el PRI, como integrante de su sector campesino (CNC), allá en su natal Puebla.

Muy pronto el tal Mier escaló posiciones para ocupar un lugar en la directiva estatal, hasta llegar a la presidencia de ese partido en la entidad.

Ocupó cargos menores en el CEN del PRI.

Y bajo las siglas tricolores fue diputado local, federal y suplente en el Senado.

En los medios locales poblanos se insiste en denunciar la relación entre el tal Ignacio Mier, y un oscuro personaje de nombre Antonio Valente Martínez alias “Toñin”, presuntamente ligado a una serie de actividades ilícitas, entre las que destacan el robo en gran escala de combustibles, el famoso huachicol, y el lavado de dinero mediante una cadena de empresas creadas para tales efectos, y que goza de una insolente impunidad en el estado, lo que le hace intocable.

Aunque en su primera incursión legislativa como diputado federal, el tal Ignacio Mier, no se distinguía dentro del montón, lo cierto es que, en ese entonces, fue parte de quienes votaron a favor de la creación del Fobaproa, sin embargo, nunca ha mostrado ni siquiera un poco de arrepentimiento, ni mucho menos ha expresado alguna explicación que pudiera tomarse por convincente, en un “asunto espinoso” del que nunca ha querido hablar.

Al tal Mier se le conocen despilfarros que llegan a varios cientos de millones de pesos, destinados a promover su imagen y sus distintas aspiraciones políticas, sin que jamás haya justificado el origen de esos recursos, bien atrincherado ya en la amnesia morenista.

Su incorporación a las filas de Morena ha transcurrido, pues, sin novedad alguna que anotar, solo intereses de por medio que salvaguardar y punto, ningún atributo que le confiera altura para el cargo, nada, excepto la confabulación necesaria.

En su paso por la coordinación de los diputados de Morena, el principal criterio para su designación, según fuentes de su propia bancada, habría sido que no representa más que a la mediocridad.

En el Senado ha sido, sin pena ni gloria, el segundo de abordo, siempre al servicio del Capo, por lo menos hasta antier, sin que haya datos suficientes acerca de cuánto tiempo más le habrá de durar la lealtad…

Eso dicen.

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Acertijo

En efecto, cualquiera puede caer.